domingo, 1 de febrero de 2015

TREINTA Y UNO DE ENERO.

31 de Enero. Anunciaban lluvia y frío para este sábado. Día de paraguas morados. Pero esta mañana luce el sol y corre un viento frío del Guadarrama. No iba o llover ¿ O sí? Tomo el metro en mi barrio. Las primeras gotas de gente empiezan a cubrir el andén. Parejas bien avenidas, grupos de mujeres con calzado cómodo. No es el público normal de un sábado normal. Buenos presagios. Una exalumna quinceañera viene a saludarme y a mostrarme de paso su chapa morada. Sonrisas, miradas de complicidad. Al tomar el tren de cercanías el chaparrón ciudadano ya es un aguacero. Los trenes vienen atestados. Pancartas enrolladas. No cabe ni un alfiler. Empujones como en el metro de Tokio. ¡Venga que podemos!...Carcajadas. La estación de Atocha es ya una tormenta tropical incluso con palmeras. En el vestíbulo un estrépito de voces :¡Sí se puede! ¡tic-tac-tic-tac! La gran plaza de Atocha es una riada de gente que anega el paseo del Prado. Son las 11:40. Rostros de alegre sorpresa. De descubrirnos unos a otros. Desde el norte, de la Plaza Castilla viene un viento que agita las banderas. La inundación llena la Plaza de Cibeles y los ojos de la Puerta de Alcalá…Las aguas suben. La más bella postal de Madrid: Alcalá con Gran Vía es una pleamar humana multicolor: morados republicanos y círculo morados que se suben a las vallas del Ministerio del Ejército. ¡Sí se puede!... ¡Pero no se puede pasar por ningún lado! Lluvia sin nubes. Sol de Madrid que quema. Gentes heterogéneas, ikurriñas en La Cibeles. Una mujer con un elegante sombrero y unos bellos ojos, ancianos caminando con dificultad pero con empeño. Familias con niños, barbas, muchas barbas y chicas, muchas chicas de veinte, de cincuenta años… La lluvia incesante de gente se sale de los márgenes : ya no hay aceras, se llenan los portales, las cafeterías, las calles adyacentes. El río , ya cerca de su desembocadura en la Puerta del Sol, se remansa, se para. Se oyen las cascadas de aplausos, los ecos de los discursos: ¡Nos gusta soñar, pero nos tomamos muy en serio nuestros sueños! Tenía que llover y llovió a cántaros. Este frío y magnífico sábado, 31 de enero de 2.015.

2 comentarios:

GALO DE LA GALIA dijo...

Un día que recordaremos y que contaremos a otras generaciones
- ¡Estuvimos allí! - diremos con orgullo.

jose luis sanchez-migallon dijo...

Bonita descripción de un maravilloso día, que quedará anclado en nuestra memoria.