viernes, 24 de junio de 2016
YA ESTÁ AQUÍ DE NUEVO.
Ya está aquí el clamoroso silencio de los barrancos.
Los secos campos amarillos.
Ya están aquí los autobuses semivacíos llevando gente sonámbula.
La fragancia de los cardos abrasados.
Los planetas extraviados girando inútilmente.
Ya se ven las luces anaranjadas de las autopistas yendo a ninguna parte.
Vuelve el sabor salado del sudor de tu frente,nostalgia de un mar ausente.
Vuelve el sabor dulce y amargo de esa cerveza que es la mejor porque no es la última.
Ya está aquí el largo y cálido verano.
Vuelve, como cada año, con su falsa promesa de eternidad.
Y aquí nos encuentra vivos, acordándonos de nuestros muertos.
Caminando mientras nos quede sangre en las venas, unas zapatillas viejas y cómodas
y un camino por delante.
ya está aquí, yo lo he visto en esta noche de junio,
con la soledad a la espalda y una canción triste y hermosa.
25 de Junio. 2.016
miércoles, 11 de mayo de 2016
REVÁLIDA DE SEXTO.
Hoy ha tenido lugar en todos los colegios de la Comunidad de Madrid y en algunas comunidades españolas, las pruebas de evaluación de sexto curso de Primaria. Pero no es de ello de lo que yo quería hoy hablar sino en concreto de la prueba referida a las competencias básicas en ciencias y tecnología, que es la novedad con relación a otros años.
En las instrucciones a los centros se nos dice ,con relación a los objetivos de dichas pruebas que“ …incluirá la valoración de las habilidades dirigidas a generar conocimiento científico mediante la recolección de información, planteamiento de hipótesis, resolución de problemas o toma de decisiones basada en pruebas y argumentos(…)valorarán la capacidad del alumno para llevar a cabo los procesos cognitivos relativos al conocimiento y reproducción de hechos, conceptos y procedimientos….” .
Ante tan ambiciosos objetivos evaluatorios me pregunté yo, así por preguntar…¿Y cómo van a hacer dicha prueba a los alumnos de los colegios bilingües que han cursado esta área en inglés, la famosa “Science”? Pues se ha hecho, naturalmente …¡ en …español cervantino!.
Pero ¿No han sido los procesos cognitivos llevados a cabo en la lengua de Shakespeare?
¿No han estudiado todos los contenidos de ciencias y tecnología en inglés? ¿Por qué, entonces no les hacen las preguntas en ese idioma?
Está claro que las autoridades educativas han preferido exponer a estos alumnos a evidentes condiciones de inferioridad antes que exponerse ellos al ridículo.
Y es que es fácil de entender que todos esos objetivos que menciona el decreto son imposibles de obtener de alumnos cuya lengua propia no es el inglés, se mire por donde se mire.
Hacer disquisiciones sobre cómo combatir la obesidad, explicar el proceso de filtrado de mezclas heterogéneas o reconocer sustancias que pueden estar hechas con polímeros, no es tarea fácil para hacerla en un idioma que no forma parte de tu vida, por muy bilingüe que sea tu colegio o aunque vayas a una academia por la tarde.
¿Saldrán estos alumnos del apuro? ¡Pues claro, como salimos todos! Pero no será gracias a esta ocurrencia de la Comunidad de Madrid, propia de la Bruja Avería…sino al esfuerzo de las familias en casa ,echando horas para “traducir” los textos, hacer comprensibles las cuestiones que allí se plantean, tapando huecos, haciendo un trabajo que se debería hacer en el colegio, que debería ser más coherente, que tendría que preguntarse por qué ningún otro sistema educativo europeo hace semejante experimento y sin embargo, sus alumnos hablan mejor inglés que los nuestros, sin renunciar a adquirir los conocimientos científicos y tecnológicos necesarios, en las mejores condiciones.
¿Por qué es todo tan absurdo?
¿Por qué las familias siguen entrando en estos centros con ilusión y acaban saliendo con resignación?
¿Por qué siguen los claustros de profesores guardando silencio y tapándose las narices?
Mientras sigamos recibiendo alumnos, todo está bien…"
No, no está bien y algún día lo pagaremos..., lo pagarán ellos, los alumnos, que son los únicos que no tienen ninguna culpa.
domingo, 6 de marzo de 2016
LA CRUZADA DE LOS NIÑOS.
Quizá fuera en forma de canción de Adolfo Celdrán como llegó a muchos de nosotros esta desagarradora historia de Bertolt Brecht: La cruzada de los niños.Es una historia de guerra. En medio de una Europa helada, donde nieva, hace frío...¿Os
partieron en cruzada. suena? Es la historia de cincuenta y cinco niños que caminan solos por una tierra ennegrecida por los bombardeos, de casas taladradas por los disparos, de gente despavorida que huye... ¿Os suena?Comienza así.....
En Polonia, en el año treinta y nueve
se libró una batalla muy sangrienta
que convirtió en ruinas y desiertos
las ciudades y aldeas.
Allí perdió la hermana al hermano
y la mujer al marido soldado.
Y, entre fuego y escombros, a sus padres
los hijos no encontraron.
No llegaba ya nada de Polonia,
ni noticias ni cartas.
Pero una extraña historia, en los países
del Este, circulaba.
La contaban en una gran ciudad,
y al contarlo nevaba.
partieron en cruzada.
Por los caminos, en rebaño hambriento,
los niños avanzaban.
Se les iban uniendo muchos otros
al cruzar las aldeas bombardeadas.
¿Os suena?
La historia relata como poco a poco este grupo cruza desolados lugares, llama a puertas que no se abren y como al final encuentran a un perro. Una boca más que alimentar.Hay niños alemanes, judios, niños músicos, incluso una pequeña escuela improvisada donde se escribe en la chapa de un tanque destrozado.También hay una pareja de niños enamorados.
Cuentan como tienen que rodear las ciudades bajo una tormenta de nieve....¿Os suena?
Cuentan como al final unos campesinos encuentran a un perro flaco con un cartel de cartón al cuello que decía:"Socorrednos, somos cincuenta y cinco. si no podéis venir dejadle continual. No le matéis. Sólo él conoce este lugar". Como ha pasado un año y medio desde entonces, desde que hallaron, muerto de hambre a un perro. ¿Os suena?
Esta historia ha vuelto a ocurrir. Está ocurriendo cerca de donde ocurrió la otra. En una Europa fría, indiferente, preocupada por defender sus fronteras, sus egoismos, sus miserables intereses nacionales. ¿Os suena?
Aquí puedes escuchar la historia... Te sonará...
sábado, 13 de febrero de 2016
Manuela y Almudena.
Manuela y Almudena son dos chicas, compañeras de clase. Sexto de primaria. Almudena es una chica madura, crítica, inteligente. Su excesiva timidez la hace volcarse en los libros. Le cuesta relacionarse con sus compañeros, consultar sus dudas. Este curso ha cambiado. Su amistad con Manuela la ha transformado.
Manuela es una chica un año mayor que ella. Ha repetido un curso y en años anteriores tenía abierto un expediente por absentismo escolar. Faltaba con frecuencia a clase aunque cuando venía lo hacía con gusto. Este año no falta, incluso ha llegado a asistir a clase con algunas décimas.
Es una chica de etnia gitana. Se le da muy bien las matemáticas. En lengua habla igual que escribe o quizá escribe igual que habla... mal. Su letra es desigual y cuesta entenderla, a pesar de que se expresa con coherencia y expresividad.
Forman un estupendo tándem. Al principio pensaba que Manuela había tenido mucha suerte de tener a Almudena como compañera pues sus progresos en la escuela eran espectaculares. Ahora pienso que sí, pero que quizá aún ha tenido más suerte Almudena pues sus progresos en la vida, en las relaciones personales aún son más llamativos. Tan llamativos que también han repercutido en los logros escolares. Ella que era de notable ,ahora es de sobresaliente .Ella, que le costaba participar en la dinámica de la clase es ahora una de las alumnas más “influyentes”, se la escucha cuando habla, ha dejado de ser “la friki”…
Es un ejemplo perfecto de que las inteligencias son múltiples y complementarias. De que es estupendo juntar las altas capacidades intelectuales con las altas competencias en inteligencia emocional. Que es bueno juntar el hambre de saber con las ganas de compartir.
En junio irán al instituto. No sé si coincidirán en el mismo. Lo que estoy seguro es que no coincidirán en la misma clase. Almudena irá a una clase más avanzada, puede que a una sección bilingüe. Manuela a la clase de los repetidores. En cuanto vean su letra desastrosa, en cuanto vean su peinado a mechas y sus mallas de leopardo. En cuanto la oigan decir “me s’aolvidao”o cualquier otra incorrección gramatical.
Nadie se dará cuenta de que es una chica inteligente. Que resuelve problemas que otros compañeros no son capaces de hacer, porque emplea su lógica, su razonamiento natural.
Además echará de menos a su amiga Almudena, la que le presta libros, la que le “traduce” los ejercicios.
Pero también pienso en Almudena. Quizá volverá a encerrarse en su caparazón. Será mirada, otra vez, como un bicho raro por sus nuevas compañeras más normalizadas. Volverá a ser la friki.
Ojalá me equivoque pero volverá a bajar al notable o al bien. Volverán sus dudas, sus inseguridades y no estará su amiga Manuela para ayudarla con una sonrisa.
Precisamente, al estar rodeada de otros alumnos, tan “inteligentes” como ella, pero con más carisma, quizá con más capacidad para competir, su autoestima no va a salir ganando.
Y se echarán de menos. Pero la cosa ya no tendrá arreglo.
Sé que muchos al leer esto pensarán. Ya está Felipe con sus cuentecillos sensibleros.
Pero no, lo juro de todo lo que he escrito sólo me he inventado los nombres. Todo lo demás es cierto y constatable.
Segregar a los alumnos en función de sus supuestas capacidades intelectuales, de su competencia en idiomas o de cualquier otra variable es un inmenso disparate rechazado por los principales expertos en educación.
Agrupar a los alumnos en clases “homogéneas” fue una práctica abolida en el Reino Unido después de la II guerra mundial y que por desgracia volvió a las aulas británicas de la mano de los ultraliberales thacherianos y del gobierno del laborista arrepentido Tony Blair. Ese modelo que tanto queremos imitar en la Comunidad de Madrid.
Es una ideología tan perversa como ineficaz. No hay ni un solo estudio que lo avale, sino todo lo contrario.
No estoy hablando solo de las repercusiones negativas en la cohesión social, estoy hablando de que no sirve para que los alumnos aprendan más. Ni los “buenos” ni los “malos”. Ni las Almudenas ni las Manuelas. Nadie sale ganando. Todos salimos perdiendo.
¿Es tan difícil de entender?
Felipe Gutiérrez maestro de 6º de primaria ( De Manuela y de Almudena)
viernes, 8 de enero de 2016
ROBO DEL CUADRO "EL ABRAZO "
El robo del cuadro del “Abrazo”de Juan Genovés.
Los desinformativos de televisión nos hablan hoy de la colocación en el Congreso de Diputados de este cuadro como un símbolo de la reconciliación llevada a cabo en la llamada Transición democrática.
Se trata de un expolio. De un nuevo expolio de nuestra memoria.
Pero no lo tienen fácil. Así como la mayoría de nuestros abuelos ya han muerto y no pueden contar qué paso en la república, o en la postguerra, de esta época sí quedamos vivos, y muy vivos millones de personas que vivimos aquel tiempo que narra “El abrazo”.
Tenemos muy presente aquel descampado de Carabanchel. Tenemos vivo nuestro recuerdo de aquellas carreras entre el barro , la lluvia y el miedo.
Las gentes que allí se abrazaban eran los presos políticos salidos con cuentagotas de las cárceles, con sus familiares y amigos.
El abrazo no simboliza ninguna reconciliación, sino un grito potente y agónico: ¡Amnistía y libertad ¡Amnistía total!
Ese cuadro que se convirtió en cartel fue requisado y destruido por el franquismo. Su autor, Juan Genovés, encarcelado. ¿Es eso una reconciliación?
La reedición del cuadro tuvo lugar con ocasión de la matanza vil de los abogados de
Atocha a manos de pistoleros fascistas, con el silencio, si no colaboración de la policía política del régimen. ¿A eso se le puede llamar reconciliación?
Ahora, los políticos hijos de aquel régimen se hacen fotos junto a él y nos dicen que el cuadro es una metáfora del abrazo entre los españoles. No: lo siento, no cuela. Nosotros estuvimos allí. Lo vimos y aún tenemos memoria. No estamos seniles, tenemos voz y suficiente orgullo para decir: ¡No nos robéis nuestro pasado! ¡Ya nos habéis robado bastante!
Basta ya de hablarnos de una transición modélica hecha entre despachos y alcobas de palacio, de esa boba versión de democracia traída por un rey bisoño y unos políticos prestidigitadores.
Si algún día dejaron de apretarnos el pescuezo fue por la tenacidad de cientos de miles de personas que no dormían tranquilas en sus casas, de miles de jóvenes que conocieron sótanos y celdas. Miles de familias que lloraban de angustia al ver a sus hijos, a sus padres detenidos por llevar en el bolsillo un arma tan peligrosa como un pasquín o un spray de pintura.
Devolvednos nuestro cuadro, devolvednos nuestro pasado, no es vuestro.
Dejadnos que nos abracemos en paz, echaros a un lado.
Ahí viene el futuro y en ese cuadro, tampoco vais a salir vosotros.
Para mayor información consulta AQUÍ
lunes, 28 de diciembre de 2015
Una bicicleta en Belén.
Hoy es veintiséis de diciembre. Los contenedores de basura están rebosantes de restos de navidad.
Son las doce de la noche y hay una luna esmerilada, que apenas brilla entre la niebla.
Por la avenida viene una familia. Por su aspecto podría provenir de Benarés o de Bucarest. La madre empuja un carrito de niños cargado de bolsas y trapos. El padre, apenas treinta años, empuja una vieja bicicleta con una cesta de fruta en su trasportín. Hablan alto en una lengua incomprensible. Varios niños siguen su frenética marcha con dificultad, dando carrerillas y tapados con capuchas. Cierra el cortejo una chiquilla de no más de cinco años que se tapa los hombros con una manta mugrosa.
Trabajan en equipo: el padre levanta la tapa del cubo y los niños trepan, e incluso se cuelan dentro rebuscando en el interior, la madre guarda los hallazgos en bolsas.
Corre un viento frío, tan frío como el corazón del IBEX 35.
Parpadean algunas luces navideñas y un papá Noel trepa infructuosamente por una escalerilla hacia una ventana.
San José, la Virgen y los niños siguen su peregrinación de contenedor en contenedor, lejos de Belén, lejos de cualquier parte. Aquí no hay pastores ni lavanderas, ni mula ni buey.
Solo una vieja bicicleta y una familia que sigue a su mala estrella.
miércoles, 23 de diciembre de 2015
Recibiendo lecciones.
Son las nueve de la noche y estoy con mi padre en la habitación del hospital. Al otro lado del cristal de la ventana están las luces de la ciudad, el mundo que sigue su ritmo.
Aquí todo va despacio, bajo el efecto de los fármacos, con el sonido sigiloso de los pasos de las enfermeras.
Le estoy quitando las espinas a un lenguado para que se anime a comerlo. Recuerdo como se lo hacía también a mis hijas ,de pequeñas. Siempre se me dio bien desespinar el pescado, sacar esos filetitos e ir retirando las raspas hacia un lado.
La habitación está silenciosa. Hablamos , mientras él come , de cosas antiguas. De su hermano que murió al acabar la mili. Sus palabras me van llevando al Madrid de los años cincuenta, a la penuria de su casa en Sainz de Baranda, a las dificultades de encontrar penicilina para un muchacho alto como un roble que volvió con el corazón enfermo , que no quiso ir al hospital militar, quizá para morirse en casa, quizá para estar cerca de su madre.
Se va comiendo el pescado, como yo quería, mientras desgrana recuerdos de hace sesenta años. Antes de que yo naciera. Ese tío Felipe, su hermano, que era alegre como unas castañuelas, que se atrevió a disfrazarse de mujer en unos carnavales, que nadaba en las piscinas del río Manzanares, donde debió coger el reuma al corazón.
Y los dos platos de judías que se comía él al llegar del trabajo, y como luego, a modo de postre , compraba unas almendras en la calle Ibiza.
Ha estado malo. Me temí casi lo peor, pero se está recuperando. Este hombre que me enseñó a ser padre y ahora me está enseñando a ser viejo. A llevar su pijama de enfermo con dignidad y pulcritud. A afeitarse por las mañanas y peinarse y echarse agua de colonia. Para que no digan.
Ya es noche cerrada. Le dejo metido en la cama, con los auriculares de la radio puestos en los oídos. Le tapo, le arreglo el embozo y le doy un beso de buenas noches.
Entonces él me da las gracias,” por todo lo que estáis haciendo tú y tus hermanos”. Él , que no ha hecho otra cosa que trabajar para sus hijos…
Él , que me dejaba su taxi para que me fuera a buscar a mi novia. Que me daba cien pesetas para que no fuera por ahí sin dinero.
El padre, que fue siempre, el más firme asidero en quien uno depositaba su confianza es el que ahora se deja tapar, se deja limpiar su plato de pescado.
Y sigue, sigue dando lecciones a sus hijos.
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