martes, 19 de junio de 2018

Gente de mi barrio. rosa y Juli (4)






Rosa y Juli.

Son amigas, se conocen del colegio. Cada día dejan a sus hijos en el cole y van a tomar café juntas. Es el momento tranquilo del día. Unos minutos de calma, de charlar de sus cosas: de los deberes de los niños, de las vacaciones que ya queda menos, de ropa y feminismo,  y de la juventud que se nos va, chica.
Hace varias semanas que Rosa no venía por el café. Juli tomaba su café sola, charlando por el Whatsap. Juli lleva el uniforme del Mercadona donde trabaja y a donde va después de tomarse el café con el cruasán a la plancha.
Uno la ve y se pregunta qué habrá sido de su amiga Rosa. ¿Habrá encontrado trabajo, habrá cambiado de horario?
Hoy, por fin, las vuelvo a ver juntas. No paran de hablar. Muchas cosas atrasadas en estas semanas. Rosa lleva un pañuelo también rosa en la cabeza. Ha entrado en ese grupo que me dio  a mí por llamar de las mujeres piratas. Mujeres que han iniciado un nuevo combate, ¡Al abordaje con la vida!
El pañuelo de seda puesto con toda la gracia, con todo el coraje le enmarca una bella cara de mujer joven, de mujer valiente.
Su amiga Juli hoy habla por los codos, la toma  de la mano. Ahora sé que ya nunca se van a separar pues ya lo dijo alguien: la amistad es lo primero.

Nota: Los nombres son inventados. Los personajes se encontraron conmigo en algún lugar de Rivas. Yo los imaginé así.

lunes, 18 de junio de 2018

Gente de mi barrio. Jaime, el del supermercado (3)







Jaime es el encargado del supermercado de mi barrio, aquí en Rivas.
Cada día después de trastear con los botes de Coca-Cola, reponer espárragos, poner carteles con ofertas saca un pincel con pintura blanca y escribe en la puerta  del comercio un poema de Juan Ramón, de Ángel González o de cualquier otro gran poeta.
Éste, es el único comercio que he visto que hace convivir dos poesías: la de los libros de poemas y la que está encerrada entre el olor a mar de mejillones y sardinas y el aroma de cebollas y melocotones.
Jaime también escribe poemas para sus amigos, para alguna boda o celebración. Cuando entro a comprar en lugar de preguntarle por las ofertas hablamos de Joan Margarit, de García Montero.
Él es autodidacta, el modo más meritorio de acceder al conocimiento: buscándolo por tu cuenta, sacándole horas al sueño, enamorándose de las palabras sin necesidad de intermediarios ni de críticos.
Aquí la poesía se muestra como el producto más barato del supermercado. Sólo hace falta detenerse un instante y leer en el muro la caligrafía cuidadosa de Jaime regalándonos versos, imágenes, adjetivos, con gran generosidad.
En este país, en esta ciudad, donde se dan premios a tanta gente que apenas lo merece  alguien debería acordarse de Jaime que cada día nos mete unos versos entre la pescadilla, el pan y las acelgas.


Nota: los nombres de los personajes de mi barrio han sido cambiados.Los personajes reales se encontraron conmigo y yo los imaginé así.

miércoles, 13 de junio de 2018

Gente de mi barrio (2) Jose






Jose sale de la tienda del chino con dos botes de cerveza de medio litro. Se va a un banco entre los aligustres y se bebe la soledad de un trago.
Lleva en su cara las señales de los estragos que le han ido dejando estos amargos últimos años. La ceja partida de varias caídas contra la lona. En sus combates siempre sabe que va a perder, no sabe en qué asalto ,pero va a perder. Cuando uno se desliza por esta pendiente helada, cada rama a la que uno trata de asirse te hace un nuevo arañazo, cada metro de bajada te lacera, cada caída te lleva más abajo.
Con los primeros tragos siente calmarse su ansiedad, esa con la que se levanta cada mañana. El alcohol, ese viejo compañero canalla hace que el tiempo vaya más despacio, que soporte la quietud de un banco y le permite oír el canto de los pájaros.
Busca entre la ropa el paquete de tabaco y lo saca arrugado de un bolsillo. Añora aquella americana de forro azul con bolsillos interiores donde llevaba la cartera de piel, la pluma estilográfica, el móvil.
¿Qué habrá sido de aquella bonita americana? ¿Qué habrá sido de su vida, cuando tenía coche y trabajo y mujer e hijos y su carnet de socio del Atleti?
 Todo fue muy rápido ,casi sin darse cuenta.
A Jose no se le mira ni se le pregunta. Se sentiría violento él y sobre todo nosotros. Jose es un espejo en el que nadie queremos mirarnos no sea que nos encontremos una parte de nosotros mismos.
Jose pone cara a un naufragio del que ninguno estamos a salvo. Nos muestra los efectos de una tormenta social y personal que no queremos que nos pille nunca.
Él no pide, no incordia, no da el espectáculo. Se bebe a solas su fracaso y con discreción, con las sombras de la noche desaparece, no se sabe bien  a donde ni por donde.
El Principito de Saint-Exupéry preguntaba a un bebedor que por qué bebía. Este hombre triste le respondía que bebía porque sentía vergüenza. Entonces el pequeño Príncipe le preguntaba que de qué tenía vergüenza y el bebedor le contestaba: Siento vergüenza de ser un bebedor.
Jose no debería sentir vergüenza por beber ni debería beber para no sentir vergüenza. Jose debería tratar de no  combatir más contra si mismo en ese ring de la vida. Pero eso ni él ni nosotros sabemos cómo se hace. Son los malditos callejones del barrio de los que no sabemos como salir.

Nota: los nombres de los  personajes que describo en estas notas son totalmente ficticios. No así los propios personajes que efectivamente encuentro por las calles y que posteriormente convierto en ficción.

martes, 12 de junio de 2018

Gente de mi barrio: Anselmo y Wilfred


Se encuentran cada día en la puerta del Ahorramás.Anselmo le llama Wilfred al chico negro que le ayuda a llevar las bolsas , aunque , en realidad el otro le corrige: ¡Que me llamo Winfred, con N.
Pero Anselmo, que aunque vive en Rivas, nació en Vallecas hace ochenta y un años, le llama Wilfred porque dice que se parece a Wilfred Agbonavare,el que fue mejor portero del Rayo Vallecano.El portero que consiguió que los porteros de los futbolines de Vallecas se pintaran con la cara negra.Hoy hace un día de calor. Anselmo,con la mano hacíendo de visera le habla quién sabe de qué. Que si se va a ir unos días a Torrevieja con su hija, que si se ha comprado una sandía. Wilfred habla poco pero escucha mucho. Lleva una gorra y una mochililla con una botella de agua por todo equipaje.A veces le cuentas al viejo cosas de su país, Senegal. Por ejemplo de el "Thiebou diene", una arroz con pescado socarrado que no se puede comer en ningún restaurante. Solo se le ofrece a los mejores amigos. Anselmo fue metalúrgico en la fábrica de Standard de Méndez Álvaro. Por aquel entonces era comunista, del Rayo y cantante de boleros. Ahora ya solo le queda el Rayito, que este año ha subido a primera. Se quedó viudo hace cinco años. Eso sí que fue una estocada bajera, de las que dejan al toro sin aire, sin ganas de vivir.. Pero la vida sigue y siempre que llueve escampa. A Wilfred también le ha dado la vida muchas estocadas, pero ¿Quién lo diría? Tiene una sonrisa que le ocupa toda su cara negra, como un cuarto creciente en la oscuridad.Mientras van andando con las bolsas Anselmo le dice lo que va a comer hoy.
-Tengo preparado un potaje de garbanzos con bacalao como lo hacía mi Mari.¿Quieres venir a probarlo?
-Vale, cuando acabe de trabajar. Y otro día le hago yo el Thiebou diene"
-¿Ese que sólo se le hace a los mejores amigos?
Se ríen, el viejo blanco y el joven negro. Dicen que el verano ya está aquí.


Nota: los nombres de los  personajes que describo en estas notas son totalmente ficticios. No así los propios personajes que efectivamente encuentro por las calles y que posteriormente convierto en ficción.



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sábado, 31 de marzo de 2018

TEORÍA DE CONJUNTOS

Acabo de leer unas entrevistas a varios jóvenes que confiesan que son ateos pero que pertenecen a varias cofradías de Semana Santa. Esto a mucha gente le deja perplejo.
A mi me ha recordado algo que estudiamos de niños en el colegio y que actualmente ya no se enseña:La teoría  de Conjuntos.
Seguramente algunos recuerden aquellos diagramas de Venn que nos enseñaban en matemáticas en el colegio y que no entendíamos un carajo para qué servían. Eran unos circulitos llamados conjuntos que se podían cruzar creando aquello de la Unión y la Intersección. 
Pongamos que un conjunto se llamara ELLOS y otro se llamará NOSOTROS. Entonces cuando esos dos conjuntos  se cruzaban se creaba un nuevo conjunto al que llamábamos E INTERSECCIÓN N,y que se representaba con una U al revés. De este modo habría elementos (a,e,p,l…)que pertenecerían al conjunto ELLOS y también al conjunto NOSOTROS. No sé  si me explico. 
De este modo las matemáticas nos enseñan que tanto el conjunto E como el conjunto N ,son universos complejos donde no todos los elementos son puros ni iguales. Que hay individuos que participan de los dos mundos. Por un lado pueden ser conservadores, y por el otro odian la injusticia. Que mientras se sienten feministas ello no les impide ir a misa.
Así  que ocurre,nos guste o no ,que la mayoría de la gente pertenece a un conjunto Intersección : “ecologista-nazareno de semana Santa” “,sindicalista-cazador”,”taurino-pensionista borroka” etc…
Claro que hay individuos puros que no pertenecen más  que a un conjunto.Son aquellos a los que seguramente les fue revelada la verdad absoluta ( por Dios o por Lenin) y que se niegan a contaminarse con otras formas impuras de pensar.Allá ellos.
Lo que sí  es cierto es que a la hora de emitir nuestro voto o  generar nuestras expectativas tenemos que elegir un solo conjunto, a no ser que existieran las listas y las convicciones abiertas.
¿Qué hacer?¿Qué  hacemos? Pues sencillamente  me imagino que elegir  de entre todas las intersecciones en las que participamos, aquella que nos acepta mejor,aquella que nos ofende menos,que nos parece más nuestra .


Y es aquí  donde algunas alternativas de izquierda no lo hacen bien.(Lo que hacen las de derecha,me interesa menos).Y no lo hacen bien porque a menudo exigen exclusividad.Si eres de los NUESTROS ,además  tienes que ser esto,lo otro y antilodemas allá.No admiten elementos intersección, tipos normales que sobrellevan  sus contradicciones como pueden. Si eres esto  no puede ser esto otro, o  eres gilipollas…Aquí queremos sólo  elementos puros. Lo que estas personas deberían  asumir es que así  hay poca gente,muy poca gente.  Es más deberían tener cuidado no  vayan a acabar perteneciendo a un magnífico conjunto vacío .

viernes, 23 de febrero de 2018

VIEJOS


Me paras por la calle y me preguntas qué quienes somos que qué queremos. Venís dos chicas jóvenes a ver el Museo del Prado y os encontráis con esta concentración de gentes de cabello gris. Con esas parejas que hoy inusualmente van agarrados del brazo. Como cuando van juntos al médico o a votar.
Algunos se han comprado zapatillas deportivas para la ocasión. Para ir cómodos o por si hay que salir por piernas. Si apenas podemos andar, como para correr.
Me preguntas eso porque tú ,querida amiga, sólo ves viejos. No puedes ver, como yo, que detrás de esas canas, esas gafas, hay una mirada de rebeldía, de escepticismo, de haber visto muchos chaparrones y constatar que después siempre escampa.


Mira antes de que tú y tu amiga vayáis a ver a Velázquez y a Goya, os contaré que  algunos  de estos viejos de buen ver recorrieron estas calles hace  más de cuarenta años con un puñado de ilusiones en la cabeza y el bolsillo vacío. Que se tragaron el desencanto de la Transición y criaron a sus hijos, que
vieron como los partidos y sindicatos se diluían en una democracia aguada que dicen que siempre es mejor que una dictadura brillante.
Mira, hija,¿Ves esos hombres de barriga prominente que se abrazan dándose sonoras palmadas?
"¡Coño, no te has muerto! ¡No, que se jodan, que me tiene que seguir pagando la pensión!"
Son viejos compañeros de la fábrica. Se reencuentran aquí en esta concentración después de tantos años. Desde las huelgas de Getafe, cuando derribaron el Sindicato Vertical. Mira  ¿Ves esa mujer de pelo rojo ? Sí,es verdad, es guapa todavía.Quizá fue una líder estudiantil, o una obrera de Induico. Escuchad, mira como gritan  ¡Sí se puede! Aunque algunos  ya no pueden como no sea con un chute de Ventolín. Ahora corean eso de "El pueblo unido jamás será vencido". Pues sí, está bastante pasado de moda. Se trajo de Chile en los años setenta. Y desgraciadamente el pueblo unido  fue vencido y masacrado. Pero el eslogan se quedó en España.

¿Que si no conozco a nadie? No. Pero de algún modo los conozco a todos. Coincidieron conmigo en el cine, en  conciertos tomados por la lluvia y la policía, en los parques columpiando a los chicos, en los despachos de abogados, en la puerta de los colegios, y, por desgracia, cada vez más en los tanatorios.
Son una generación heterogénea. Algunos eran de izquierdas y acabaron votando al PP , otros cuanto más canas tienen más radicales se hacen. Son escandalosos, irónicos y no se callan ni debajo del agua. Quiero decir que no se callan ante la injusticia. Y no es solo porque esa injusticia se la hacen a ellos sino , y eso es lo que más les duele, se la van a hacer a sus hijos y a sus nietos. Y eso sí que no. Me cago en mi vida.-dice ese hombre que componen letra para el himno de España.
Bueno,os dejo, que llegáis tarde al Museo. Cuando volváis a vuestra casa contad que habéis podido comprobar aquí en Madrid, cerca del Prado,  que se puede perder el pelo, la tersura de la piel, pero nunca, nunca la dignidad.

viernes, 16 de febrero de 2018

VIEJAS PALABRAS




Hablemos hoy de tres palabras viejunas: Cortesía, urbanidad y cordialidad.
¿Poco interesante de entrada ,no?
Parecen las tres sacadas del viejo manual de educación para jóvenes de acción católica.
Pero me voy a tratar de explicar.

Empecemos por la cortesía.
Cortesía viene de cortés. El diccionario lo define como adjetivo en honor del conquistador Cortés.Mal empezamos. Bueno, dejémoslo en que cortés es sinónimo de amable, educado ( cosa que no fue en absoluto el famoso conquistador).
Pero si el dicho asegura que lo cortés no quita lo valiente. La cortesía no quita la valentía.
Cortesía es, pongamos algún ejemplo, llegar al vagón del metro cansado como un perro y no disputarle el asiento a otra persona más joven o más vieja, que también llega cansado y quizás más triste.
Cortesía es entrar a un edificio y sujetarle la puerta a quien viene detrás de nosotros. O si nos la sujetan a nosotros, dar las gracias. O si nos dan las gracias, decir de nada.

Urbanidad.
Urbanidad viene de urbe, de ciudad. Saber vivir en una ciudad, no como un bulto sino como una persona.
Urbanidad es no barrer tu portal y echar la mierda a la calle.
Urbanidad, hablando de mierda, es no dejar la de tu perro en la calle aunque no te vea nadie o aunque sea un solar , y total qué más da.
Urbanidad es considerar que la ciudad no es de nadie y por lo tanto es de todos, es decir también tuya.
Urbanidad es no solo no tirar la cáscara de un plátano al suelo sino recoger una que tú no tiraste en previsión de que alguien se rompa la crisma.

Cordialidad

Viene de cor, corazón. De donde sale la empatía, el afecto.
Cordialidad es entrar a un lugar público no como lo hiciera un burro, sino dando los buenos días.
Cordialidad es dar las gracias al camarero aunque vayas a pagar la consumición.
Cordialidad es sonreír aunque uno no tenga ni putas ganas de hacerlo. Porque los demás no tienen culpa de esas mierdas que nos rondan la cabeza últimamente.
Cordialidad es ser simpático con quien no estamos obligados a serlo.

Bueno, ¿A qué no están tan pasadas de moda?
Soy consciente de que poniendo en práctica estas palabras no vamos a cambiar el mundo. Pero estoy casi seguro que nos estaríamos acercando a hacerlo más agradable de vivir.
Bueno, pues venga, hombre, animémosnos y pongamos un poco más de cortesía, de urbanidad y de cordialidad a este mundo cada vez más hosco, más hostil , más incivilizado.